Señor Director:

Con respecto a la carta escrita por el destacado hidrólogo Pablo García Chevesich me gustaría contraponer los siguientes argumentos:

Con respecto a la crisis social, existen claras necesidades de manejo hídrico que durante décadas se han descuidado y que en este minuto grupos minoritarios demandan soluciones instantáneas que obviamente están lejos de ser realizables. Además, aparte de las necesidades y urgencias no hay voluntad política de apoyo a las autoridades actuales para lograrlo.

Entendiendo lo anterior, la crisis hídrica no lleva 12 años como la megasequía, sino más bien a lo menos hace 4 décadas tiempo en el cual la inversión en infraestructura adecuada fue mermando paulatinamente. Solucionar este nivel de atraso es imposible hacerlo en plazo de días, semanas o meses, sino que requiere una planificación de muy largo plazo.

Si bien algunos plantean que la Carretera Hídrica es imposible de realizar y que sin embargo es importante reemplazarla por desalación, sistemas de infiltración y embalses ambientalmente amigables, por ser ésta una gran obra de riego que beneficiaría sólo a las para grandes empresas agrícolas, permitiendo vertir más del 85% de los recursos hídricos que corren por nuestros ríos y dejar secar cuencas sin infraestructura es uno de los grandes problemas que ha llevado a esta crisis hídrica nacional, sin entender que los alimentos que nuestros agricultores producen no aparecen en las góndolas de los supermercados en forma espontánea, sino más bien por el gran trabajo de pequeños, medianos y grandes agricultores que alimentan a nuestra población y a gran parte de la población mundial.

Dicho lo anterior, hay que recalcar el nivel de consumo por industria, siendo el consumo humano solo el 8% del total de agua utilizada. La minería del orden del 6% y la Agricultura el 80 %.

Decir que la agricultura limita el consumo humano es uno de los peores errores que se ha cometido comunicacionalmente, ya que con la limitación de producción de pocas hectáreas a nivel nacional se puede entregar agua a toda la población nacional.

Habiendo aclarado estos temas pienso que sin hacer una planificación de inversiones de largo plazo no resolveremos el problema.

Concuerdo en la falta de infraestructura tanto de generación de nuevas fuentes de agua como son la desalinización, acumulación como los embalses y los sistemas de infiltración artificial, pero al mismo tiempo, considero indispensable tener los sistemas de distribución de agua a lo largo del país como es la Carretera Hídrica.

No existe país desarrollado que no invierta en conectividad en transporte, telecomunicaciones, energía e hídrica y Chile puede seguir los ejemplos de Estados Unidos en California y Arizona, Israel, Australia o China, todos con sistemas de administración diferentes, donde hay ejemplos claros que hay sistemas de administración de recursos hídricos públicos, privados y mixtos muy exitosos.

Los ejemplos anteriores tienen una gran diferencia con Chile, ninguno de estos países están dispuestos a destruir su propio país para modificar lo que están haciendo mal y menos sacar como excusa la constitución o el código de aguas ya que modificando éstos no tendremos un litro más en las cuencas chilenas y mientras tanto nos damos el lujo de vertir el 85% de nuestros recursos al mar sin ser almacenados ni utilizados y dejando que algunas cuencas se sequen sin invertir en infraestructura básica como es desaladoras, embalses y sistemas de distribución adecuados.

Felipe Martin Cuadrado
Gerente general de MAS Recursos Naturales S.A.

Fuente: El Mostrador