Todas las medidas sirven, detallan especialistas. Pero el gasto de agua de la industria textil no siempre se considera. Para producir una camiseta se necesitan unos dos mil novecientos litros de agua y en una ducha el consumo es de aproximadamente ocho litros por minuto.

Recientemente el Gobierno lanzó la campaña “Chile se está secando”. La preocupación y búsqueda de medidas de acción ante la sequía y los constantes desafíos que plantea el cambio climático, tienen al cuidado del agua como principal foco.

Disminuir el consumo doméstico, por ejemplo, con duchas más cortas, son algunas de las recomendaciones que se suelen dar para un cuidado responsable. Sin embargo, existe otro elemento, también muy cotidiano que está involucrado en el gasto de agua y que no suele considerarse: la ropa.

Sí, la industria textil es uno de los principales consumidores de agua. La industria de la moda produce el 20% de las aguas residuales mundiales, señalan datos 2018 de ONU Medioambiente. Además, es la responsable del 10% de las emisiones globales de carbono, más que todos los vuelos internacionales y el transporte marítimo.

Un consumo de agua que se realiza en varios pasos de procesamiento. Se ocupa agua en el pre tratamiento de la ropa, la tintura, impresión y acabado, y se usa además como medio de lavado y enjuague. Procesos que se suman al agua que se utiliza, por ejemplo, en la caldera, el agua de enfriamiento, el secado al vapor y limpieza.

El teñido de textiles, además, es el segundo mayor contaminante de agua a nivel mundial.

¿Duchas más cortas o no comprar tanta ropa? En la ducha el gasto estimado es de 8 litros por minuto (con un cabezal promedio) y datos de la Environmental Justice Foundation, señalan que, por ejemplo, para producir una camiseta se necesitan unos dos mil novecientos litros de agua y entre once a diecinueve mil para un jeans.

El experto en manejo hídrico, Felipe Martin, Gerente general de MAS Recursos Naturales S.A., explica que los valores de consumo de agua a estos niveles son desconocidos por las empresas de retail y más aún la Huella hídrica de esta industria es muy poco difundida. “Sin embargo, se puede trabajar fuertemente para reducir los parámetros estándar de la industria, pero para ello lo primero es saber y transparentar indicadores de este tipo por prenda comprada para valorar el nivel de uso de agua”, sostiene.

Sería necesario utilizar certificaciones en los procesos, dice Martin, para permitir conocer las empresas más sustentables dentro de este rubro. “Solo mencionando estos dos puntos como es la transparencia en la información y la certificación de procesos, por sí sola esta industria tenderá a autorregularse y  permitirá tomar conciencia respecto a los impactos, ya que el mismo cliente castigará a aquellas empresas menos sustentables”, indica.

Moda desechable

Hoy la ropa se consume y desecha rápidamente. Para 2030, se prevé que el consumo mundial de ropa aumente en un 63%, de 62 millones de toneladas hoy a 102 millones de toneladas. Por eso ya se habla de evitar el consumo de “moda rápida o desechable” para poner límites a una industria altamente contaminante.

Para tener una idea del consumo de ropa en Chile, en el año 2013 se indicaba que el consumidor nacional había aumentado 73% sus compras en ropa, comparado con el año 2003. Esos datos, correspondientes a Euromonitor International, señalaban que en si en 2003 cada habitante sumó un promedio de 15 prendas al año, en 2013 ese número aumento a 26.

Dentro de la Ley marco N°20.920, explica Martin, se considera la gestión de residuos y se extiende la responsabilidad al productor, junto con el fomento al reciclaje que tiene por objeto disminuir la generación de residuos y fomentar su reutilización. Ello, dice, “a través de la instauración de la responsabilidad extendida del productor y otros instrumentos de gestión de residuos, con el fin de proteger la salud de las personas y el medio ambiente es un instrumento económico de gestión“.

Actualmente, agrega, “hay grandes tiendas de ropa que ya están trabajando en esto y están haciendo descuentos en prendas nuevas, cuando se trae una prenda antigua para reciclar. Creo que esta ley es una muy buena iniciativa para disminuir el consumo de agua en la industria”.

¿Qué rol tienen prácticas como el consumo de ropa usada? “Básico”, responde Martín. Hace dos o tres décadas, dice, la ropa no era desechable como en la actualidad, y más aún pasaba de generación en generación, solo se arreglaba o se modificaba. “Lo que me acuerdo que yo tuve mi primer blue jeans nuevo como a las 15 años ya que antes heredaba todo lo de mi hermano, en la actualidad eso no existe, pero hay ropa usada que realmente está como nueva”.

La cantidad de veces que se usa una prenda ha disminuido en un 36% en 15 años, indican datos de ONU Mediambiente.

Cada vez es más frecuente el que se hable de ropa reciclada, moda circular, ropa usada o de segunda mano y de moda sustentable. Porque la industria textil y su consumo también tiene algo que decir en el cuidado medioambiental.

Una práctica que en Suecia se manifiesta en una tendencia denominada köpskam (vergüenza por comprar), que los jóvenes han impulsado para reutilizar ropa y no comprar con tanta frecuencia prendas nuevas. ¿Realmente necesito comprar esto? Es la pregunta que se plantea, para así eliminar el impacto de su producción en el medioambiente.

Un tema que no sólo se vincula con el agua. Tiene además otro impacto favorable en el medio ambiente: evitar el alto número de desechos y basura. Cada segundo, el equivalente de un camión de basura de textiles se deposita en la basura o se quema, indican cifras de ONU Mediambiente: “Si nada cambia, para 2050 la industria de la moda utilizará una cuarta parte del presupuesto mundial de carbono. Lavar la ropa también libera medio millón de toneladas de microfibras al océano cada año”.

Fuente: La tercera